¿Te sientes débil o sin estabilidad? Usa el pilates para ganar fuerza desde el núcleo

Subir escaleras, agacharte a recoger algo o simplemente estar de pie durante mucho tiempo… Si últimamente estas acciones te resultan más exigentes de lo normal, es posible que tu cuerpo te esté pidiendo algo más que descanso: te está pidiendo fuerza funcional. Pero no fuerza bruta. Hablamos de esa fuerza invisible que te sostiene, te estabiliza y te permite moverte con seguridad. Y ahí es donde el pilates puede cambiar tu cuerpo desde adentro. No es solo debilidad, es desactivación Cuando sientes que tu cuerpo “no responde”, muchas veces no se trata de que estés físicamente roto o enfermo, sino de que ciertos grupos musculares están desactivados. Esto suele pasar con el core, los glúteos, la musculatura profunda de la espalda y los estabilizadores de caderas y hombros. La buena noticia: se pueden volver a activar. Y no necesitas pesas pesadas para eso. El pilates trabaja desde adentro hacia afuera Una de las grandes ventajas del pilates es que fortalece no solo los músculos que ves, sino los que sostienen tu estructura. A través de ejercicios conscientes, progresivos y sin impacto, el pilates mejora: Este tipo de fuerza no se nota al mirarte en el espejo al segundo día, pero sí se nota al moverte, al estar más firme, más ágil y más estable. ¿Cómo se empieza a trabajar fuerza y estabilidad con pilates? Ejemplo de progresión para ganar fuerza desde el core ¿Y si ya haces ejercicio, pero igual te sientes inestable? Es muy común. Muchas personas entrenan fuerza con pesas o HIIT pero nunca aprendieron a activar su núcleo correctamente, lo que lleva a compensaciones, tensiones innecesarias o incluso lesiones. El pilates puede complementar cualquier rutina, aportando ese control profundo que otros métodos no trabajan. Sentirte firme y estable no es un lujo, es salud No necesitas estar “en forma” para hacer pilates. Al contrario, el pilates es una forma de volver a sentirte dueño de tu cuerpo, de moverte con control, sin miedo y con la energía que perdiste por la desactivación o el sedentarismo.