¿Te sientes débil o sin estabilidad? Usa el pilates para ganar fuerza desde el núcleo

Subir escaleras, agacharte a recoger algo o simplemente estar de pie durante mucho tiempo… Si últimamente estas acciones te resultan más exigentes de lo normal, es posible que tu cuerpo te esté pidiendo algo más que descanso: te está pidiendo fuerza funcional.

Pero no fuerza bruta. Hablamos de esa fuerza invisible que te sostiene, te estabiliza y te permite moverte con seguridad. Y ahí es donde el pilates puede cambiar tu cuerpo desde adentro.

No es solo debilidad, es desactivación

Cuando sientes que tu cuerpo “no responde”, muchas veces no se trata de que estés físicamente roto o enfermo, sino de que ciertos grupos musculares están desactivados. Esto suele pasar con el core, los glúteos, la musculatura profunda de la espalda y los estabilizadores de caderas y hombros.

La buena noticia: se pueden volver a activar. Y no necesitas pesas pesadas para eso.

El pilates trabaja desde adentro hacia afuera

Una de las grandes ventajas del pilates es que fortalece no solo los músculos que ves, sino los que sostienen tu estructura. A través de ejercicios conscientes, progresivos y sin impacto, el pilates mejora:

  • La activación del core profundo (abdomen, suelo pélvico, transverso)
  • La coordinación entre músculos estabilizadores y grandes grupos
  • La alineación de columna y pelvis, clave para evitar sobrecargas
  • El control en movimiento, lo que previene caídas o torceduras

Este tipo de fuerza no se nota al mirarte en el espejo al segundo día, pero sí se nota al moverte, al estar más firme, más ágil y más estable.

¿Cómo se empieza a trabajar fuerza y estabilidad con pilates?

  1. En posición supina (acostado): para reducir la carga y activar sin compensaciones. Ejercicios como “dead bug”, “pelvic tilt” o “marching” son ideales al inicio.
  2. Controlando la respiración: para activar el core en sincronía con el movimiento. La respiración no es un “extra”, es parte del trabajo de fuerza.
  3. Con movimientos lentos y precisos: nada de repeticiones rápidas. En pilates, más lento significa más desafiante.
  4. Aumentando la complejidad poco a poco: primero estabilidad estática, luego dinámica. Primero en el suelo, luego de pie, después con soporte inestable.

Ejemplo de progresión para ganar fuerza desde el core

  • Semana 1–2: activaciones en el suelo (abdominales profundos, movilidad de pelvis)
  • Semana 3–4: integración con movimiento de piernas y brazos (sin pérdida de estabilidad)
  • Semana 5–6: ejercicios en posición de cuadrupedia o plancha modificada
  • Semana 7+: trabajo dinámico con cambios de apoyo, equilibrio y resistencia suave

¿Y si ya haces ejercicio, pero igual te sientes inestable?

Es muy común. Muchas personas entrenan fuerza con pesas o HIIT pero nunca aprendieron a activar su núcleo correctamente, lo que lleva a compensaciones, tensiones innecesarias o incluso lesiones.

El pilates puede complementar cualquier rutina, aportando ese control profundo que otros métodos no trabajan.

Sentirte firme y estable no es un lujo, es salud

No necesitas estar “en forma” para hacer pilates. Al contrario, el pilates es una forma de volver a sentirte dueño de tu cuerpo, de moverte con control, sin miedo y con la energía que perdiste por la desactivación o el sedentarismo.