Una de las grandes ventajas del pilates es que no tiene edad. Es un método que puede adaptarse tanto a un niño que necesita desarrollar coordinación, como a una persona mayor que busca mantener movilidad sin dolor.
El secreto está en saber cómo practicarlo y con qué enfoque en cada etapa. Aquí te explico cómo cambia el pilates según la edad y qué beneficios tiene para cada grupo.

Pilates en niños y adolescentes
En las etapas de crecimiento, el pilates es una herramienta valiosa para desarrollar:
- Coordinación y control del cuerpo
- Postura saludable (ideal para compensar el uso de pantallas y mochilas)
- Conciencia respiratoria
- Concentración y disciplina corporal sin impacto
¿A qué edad pueden empezar?
Desde los 6 o 7 años, con clases lúdicas, adaptadas y supervisadas por profesionales con experiencia en trabajo infantil.
Importante: No se busca fuerza ni exigencia, sino movimiento consciente, divertido y funcional.
Pilates en adultos jóvenes (20 a 40 años)
En esta etapa, muchas personas están más activas físicamente, pero también más expuestas a lesiones por entrenamiento mal hecho, estrés o falta de movilidad.
El pilates es ideal para:
- Complementar otras disciplinas (running, yoga, gimnasio)
- Corregir desequilibrios posturales
- Fortalecer el core y prevenir lesiones
- Mejorar rendimiento físico y control corporal
Se pueden incorporar ejercicios más intensos, siempre partiendo de una base sólida de control y técnica.
Pilates en adultos de mediana edad (40 a 60 años)
Aquí el cuerpo empieza a cambiar: menor flexibilidad, pérdida de masa muscular y aparición de dolores crónicos por hábitos acumulados.
El pilates en esta etapa se convierte en una herramienta preventiva y restauradora:
- Alivia tensiones en cuello, espalda y caderas
- Mejora la postura frente al trabajo sedentario
- Fortalece sin impacto
- Ayuda a regular el estrés y mejora el descanso
Con una práctica regular, muchas personas recuperan agilidad y mejoran su calidad de vida de forma visible.

Pilates en personas mayores (60+)
Contrario a lo que muchos creen, no es tarde para empezar pilates después de los 60. De hecho, puede marcar una gran diferencia en la movilidad, el equilibrio y la independencia física.
Beneficios clave:
- Prevención de caídas gracias al trabajo de equilibrio
- Recuperación de movilidad articular
- Fortalecimiento del abdomen profundo y suelo pélvico
- Mejora del ánimo y de la conexión cuerpo-mente
¿Cómo debe ser la práctica?
Adaptada, sin impacto, con ejercicios suaves, acompañamiento profesional y mucho énfasis en el ritmo de respiración.
El pilates evoluciona contigo
No importa la edad que tengas. El pilates se adapta a tu cuerpo, no al revés. Solo necesitas el enfoque correcto, el ritmo adecuado y constancia. Con el paso del tiempo, puede convertirse en un aliado fiel para mantenerte activo, fuerte y consciente en cada etapa de tu vida.
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